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POLIFARMACIA:
UN PROBLEMA
FRECUENTE

POLIFARMACIA: UN PROBLEMA FRECUENTE EN LAS PERSONAS MAYORES

Actualmente, hay una creciente población de adultos mayores por encima de los 80 años de edad, que reciben múltiples fármacos para las distintas enfermedades que los aquejan. Esta POLIFARMACIA, como le decimos los médicos, a menudo tiene efectos colaterales y efectos cruzados entre los distintos medicamentos que se utilizan, pudiendo llevar en muchos casos a fenómenos indeseables, tales como las caídas, los mareos, la inestabilidad, etc.

Los medicamentos que utilizamos para el tratamiento de la hipertensión no son una excepción en estos casos y deben ser permanentemente monitoreados por los profesionales de la salud. Recordemos que entre un 70 u 80% de los pacientes en estas edades son hipertensos y por lo tanto reciben medicamentos para su tratamiento. Hay algunos puntos a tener en cuenta a la hora de indicar tratamiento a estos pacientes, sobre todo por la frecuente presencia de otras enfermedades como la diabetes, insuficiencia cardiaca, enfermedad renal y enfermedades vasculares (arterias coronarias, arterias de las piernas, arterias cerebrales, etc.). Además, en muchos casos pueden coincidir con otras patologías como las enfermedades neoplásicas (tumores), enfermedades degenerativas como la artrosis, las afecciones prostáticas, las deficiencias de vitaminas y minerales, etc. Cada una de estas patologías seguramente requerirá en general un tratamiento farmacológico, con la consiguiente suma preocupante de medicamentos que deben ingerir nuestros pacientes. El primer punto a considerar es la gran dificultad para cumplir con la ingesta diaria de más de 5 a 10 comprimidos por día, pudiendo afectar como consecuencia el cumplimiento de algunos tratamientos indicados (baja adherencia). En lo que respecta a la hipertensión, la falta de cumplimiento del tratamiento se asocia a un menor control de la presión arterial y, por consiguiente, a un mayor riesgo de padecer eventos cardiovasculares como el infarto de miocardio y el accidente cerebrovascular.

Además de lo previamente señalado, debemos tener en cuenta que muchísimos medicamentos pueden aumentar los valores de presión arterial y otros los pueden disminuir, por lo tanto, los profesionales actuantes deberán tener especial cuidado a la hora de combinar los distintos tratamientos y prever posibles efectos adversos en la combinación de dichos fármacos.

Es muy frecuente en este grupo etario la inestabilidad en la marcha, los mareos, las caídas y los traumatismos. Por ello, es muy importante evaluar la presencia de HIPOTENSIÓN POSTURAL, que es un fenómeno que se genera por la alteración de ciertos sensores que poseemos (barorreceptores), y que se puede evaluar fácilmente utilizando los controles de presión arterial con el paciente en posición de pie. En caso de existir esta dificultad será necesario replantear el tratamiento antihipertensivo o la asociación con algún fármaco que pueda potenciar este efecto, tal como sucede con la medicación que se utiliza para las enfermedades de la próstata.

En general, una buena forma de evitar la polifarmacia y sus consecuencias indeseables, es teniendo un médico de cabecera, clínico de confianza, o algún profesional que visualice al paciente como un todo y no como una suma de patologías tratadas por cada uno de los especialistas que interviene en su control y seguimiento. Este enfoque, sin desmedro de la necesidad inevitable de recibir distintos tratamientos, intenta que siempre tengamos en cuenta la calidad de vida de nuestros pacientes.

Ante cualquier duda o temor, recuerde siempre conversar con su médico tratante, de modo de consensuar y elegir tratamientos con los que se sienta segura/o, pero que también le resulten útiles en la terapia de su HTA.

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